Encuentro, plática, ideas;
miradas, acciones dimensiones...
y entonces, por primera vez,
mi nariz olfateó el olor de tu cuerpo desnudo,
mis pulmones se llenaron de ese aroma,
un aroma que hablaba de tu alma:
Olía a tabaco y a crema para el sol,
a viento ... a playa ... a licor, a locura;
al mar y la profundidad, a las estrellas y la eternidad.
Olía a piel bronceada, sudor ... piel humana,
de hombre ... hombre libre, lleno de juventud y deseo,
de éxtasis y amor a la vida, a tu vida y la mía.
Porque los momentos son vida,
porque los momentos no dejan de existir,
y ese momento fue de los dos,
ese instante ....
ese instante nos pertenece.
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